Un silencio de mil rumores gime en los quicios de las puestas de soledad de las últimas noches un tal vez sí y un tal vez no se disputan la razón de todo el universo alrededor de tu recuerdo de margarita abrumada que no comprende por qué motivo el viento se ha detenido a contar sus pétalos
Juego contigo al escondite entre los poetas una mañana fría en el cementerio de Montparnasse si te pierdo un segundo es como si me estuviese entrenando y camino confiado y pleno saboreando la luz del cielo blanco luego no soporto mi juego porque no estás y acelero primero la mirada y luego los pasos retrocedo inevitable como un recuerdo y te hallo aislada entre las tumbas me guardo tu belleza que no se sabe observada y te acecho divertido de nuevo para que sepas que soy capaz y que me escapo compruebo en tus ojos que no estoy sé que me buscas pero no aguanto y acabo cediendo agradecido de haberte encontrado
Vivo en las estaciones manejando mis dedos como si el aire me llevase hasta tu pelo cuántas noches y risas con remos me llevo cuántos bocados en tus mañanas de hielo cuántos mocos caricias y cielos que este amor se lo coma el tiempo dejándome los ojos que disfrutes tu pan y tus labios que las lunas me cojan entre sus brazos y me digan duerme conmigo y si no que la soledad me encuentre dormido
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